EL VIEJO MERCADER
El viejo mercader pensaba ya en retirarse.
Había construido desde la nada, un enorme imperio comercial por todo el continente europeo y
asiático del siglo XV.
¿Su secreto? Subirse al caballo y andar por enormes distancias vendiendo y vendiendo.
Si lo dejara esto aquí, parecería una historia de venta capitalista actual.
Pero no lo es.
Corrieron la voz que el gran mercader quería dejar un descendiente -ya que era
célibe- y a ese elegido le quedaría toda su riqueza, que decían, era incalculable.
Vinieron en los tres meses posteriores, cientos de jóvenes desde todas las latitudes. Mientras esperaban hablar con el, contaban hazañas de ventas espectaculares que denotaban sus cualidades de vendedores excelentes.
Esto parecía importante, porque decían que el viejo mercader tenia una "rara habilidad" para que el comprador eligiera lo que el
quería venderle.
Y hablo el mercader con decenas de estos jóvenes, y Eligio cien. De estos
saldría su sucesor y el de su fortuna personal.
Tomo cien ponchos hechos a mano con telares especiales por las mujeres de su aldea, y dio a cada joven uno, que
llevarían junto a las otras mercaderías. Saldrían a caballo con sus alforjas cargadas al amanecer, y
volverían a los 150 días.
Quien mas hubiera vendido, pues ese seria el ganador.
Parece obvio ¿verdad?
Pero cuando le faltaba solo un joven para proveerle el poncho, advirtió que no tenia mas, se le
habían acabado. Y entonces mando a buscar uno que era de su propiedad, quizás
viéndolo de lejos parecía igual a los otros ponchos, pero este estaba hecho con hilos de oro y piedras preciosas. El joven no
podía creer lo que veía, y el viejo mercader le dijo lo mismo que a los otros...."anda, ve,
véndelo y serás el elegido...".
Pasaron los fatídicos 150 días y comenzaron a volver lentamente, uno por uno.
Habían tenido suerte variada. Durante mas de una semana y a medida que descansaban algunas horas, se enfrentaban al viejo mercader y
rendían cuentas. Algunos habían vendido casi todo, inclusive el poncho.
Llamativamente, cuando habían vuelto 99, quedaba sin regresar el ultimo de los
jóvenes, el que había recibido el poncho artesanal y el mas caro.
El viejo pensó que le había sucedido algo malo, y pasaron un par de semanas sin que regresara, optando por elegir entre los que
habían vuelto, pues aquel había desaparecido.
Lo mas probable es que me haya robado el poncho, debí suponerlo!!!!!! ... dijo indignado y resignado.
Cuando ya estaba decidido quien seria el ganador, apareció aquel joven que había vuelto sin las alforjas de
mercadería, y sucedió lo inesperado... Había vuelto sobre un caballo sin nada, y sin el
carísimo poncho...
El viejo mercader lo llamo a su tienda y lo interrogo muy disgustado.
¿Donde has estado....? ¿Por que tardaste tanto? ¿Cuanto dinero has traído y que has vendido ?
El muchacho hablaba con vergüenza y hasta con un dejo de miedo. Le decía con voz muy cortada que
había vendido algunas cosas chicas y baratas y que no había vuelto antes porque tenia miedo de enfrentarlo... ¿Miedo de enfrentarme... pues algo malo
habrás hecho... dímelo!!!
Pues vera señor... le dijo el joven... cuando comencé el regreso me encontré con una señora que iba semidesnuda con dos bebes en brazos. Estaba cayendo la noche y hacia un
frió increíble... La deje atrás con mi caballo pero no pude dejar de pensar en esos niños y el
frío...seguramente morirían...
Entonces volví y trate de ayudarla. Me dijo que la unica manera de ayudarla era
dándole una manta y comida. Comida me sobraba pero manta no tenia... excepto porque llevaba ese manto extraordinario que Usted me
había dado para vender...
Imaginese!!! lo ofrecí por toda Europa, pero pedí un precio tan algo que nadie me lo quiso comprar, aunque a todos los impacto...
Pues bien, hice un fuego, asegure el caballo y calenté comida para ella, mientras le daba el pecho a los niños envuelta en el poncho.....pobre diabla!!!
jamás sabría que lucia un poncho millonario!!!
A la mañana luego de dormitar al rededor del fuego, espere que saliera el sol y le retire el poncho.
Comencé mi viaje ... ella quedo allá atrás, con sus dos bebes y en la soledad de la mañana...
Hice algunos kilómetros y pensé que esa noche, moriría junto a sus hijos porque caminando no llegaria a
ningún refugio antes de 4 días. Yo le había dejado víveres, pero pocos e insuficientes.. Lo importante era que no tenia abrigo...
Y decidí volver... allí venia caminando solita, con un niño llorando de cada brazo y con cara desencajada por el cansancio y sus nenitos... Entiendo que usted este enfadado conmigo ahora, pero no me arrepiento, no pude seguir y le deje el caballo y el poncho. Con el animal
llegaría antes de la noche al pueblo mas cercano... Y el poncho... bueno el poncho los
abrigaría por si los sorprendía la noche... no pude pensar en su precio, allí era
únicamente un poncho, un simple poncho... Quedaban algunas cosas para vender, que utilice para convencer a una caravana de turcos que me vendieran un caballo para poder regresar
aquí....Y me cobraron todo, absolutamente todo, la mercadería restante y la totalidad del dinero que llevaba encima. Lo
perdí todo señor...
Trabajare todo el tiempo que sea para recompensarle esta perdida señor... pero no pude dejar a la mujer y los niños
allí, para que murieran... Y el joven rompió en llanto y se sentó en el piso
tomándose la cara con ambas manos...
El viejo mercader tenia los ojos desencajados, llenos de lagrimas que el muchacho no
podía ver, porque durante el relato jamás lo había mirado a la cara...
Y DIJO EL MERCADER A SUS COLABORADORES... "He aquí al ganador, a mi sucesor... El ha sido el
único que ha entendido cuando un poncho millonario, es solamente un abrigo necesario para abrigar... y el precio
allí no le importa a nadie... importa el sentimiento y la actitud... creo hijo, que tu
serás el vendedor mas grande del mundo!!! Has entendido lo que verdaderamente importa.
Carlos "el judio" Deutsch