EL SEÑOR

El Señor, el hacedor de todas las cosas maravillosas que podemos disfrutar, eligió muy minuciosamente desde el momento mismo de la concepción nada menos que producir el milagro más grande de la naturaleza.
Y de este milagro nació algo muy pequeño y grande a la vez, un ser humano, si, un ser humano.
Un ser único e irrepetible, dotado de una singularidad totalmente única e inimitable para la vida. Le dio a este ser la posibilidad de vida entre miles de millones de posibilidades, de otros posibles seres.
Ese ser que eligió sos vos, para que vivas otro grado más, en tu escala de evolución hasta fundirte en El, y así pasarán después no se cuantas reencarnaciones más e iras alcanzando distintos grados de luz hasta transformarte en parte de El.
Por tal, te pido no desaproveches, ni un minuto del regalo que te hizo al darte el don tan preciado de la vida. El te hizo nacer para que seas feliz, para que te enamores, para que juegues, para que trabajes, para que te impactes con la grandiosidad del universo y la magia de la naturaleza, para que hagas algo por los demás, para que sufras con el sufrimiento de los demás, para que goces con las cosas que logren los demás, para que hagas todo esto sin la más mínima perdida de tiempo.
Con gran intensidad y amor, pero por favor, pensando que hoy es tu último día, si las ultimas 24 horas y si no lo fueran darle gracias a Dios por haberte dado un día más y vivir mañana como si así lo fuese también.
Pero Dios es tan, pero tan grande que además te dio lo que llamamos el libre albedrío, ésta es la posibilidad que te da para que elijas entre el bien o el mal. Aclarándote que existe lo uno, como lo otro. Incluso dentro nuestro coexisten los dos, saca fuerzas para que tu parte buena sea la que impere sobre el mal.
El mismo Jesús, al dejarnos la oración del Padre Nuestro, termina diciéndonos... "más libranos del mal, amén". Otra oración que rezamos automáticamente es la Señal de la Cruz, y decimos... de nuestros enemigos, libranos Señor Dios nuestro.
Estos son algunos de los ejemplos, que puedo nombrarte como tantos otros.
Paso a decirte que de acuerdo a tu esencia, como seas, como te comportes, te corresponderá como a todos, la Ley de La Correspondencia, ésta se basa en algo muy simple, de acuerdo a lo que arrojes, será lo que recibirás. Si haces o deseas el mal, no esperes recibir amor.
Te comento que con una cantidad de barro un gusano hace su casa, pero también te hago saber que un hombre con una cantidad de barro también puede hacer un gran castillo.
Y es el mismo Dios que hoy te nombre el que te da las dos opciones para que vos elijas.
Un hombre es como un grano de trigo, que puede tener tres posibles finales.
El primero ser utilizado como forraje y arrojado para ser alimento del ganado.
El segundo ser molido con otros granos y ser transformado en harina y luego en pan para alimento de los demás.
Y tercero, el más difícil de todos, ser enterrado en la tierra, estar un tiempo con humildad, en las profundidades de la oscuridad, de ahí sacar fuerzas y energías, luchar contra esta oscuridad hasta germinar y salir a la luz de la vida, crecer y nutrirse con el sol y las lluvias hasta tomar un gran vigor y transformarse en una gran planta, que tendrá varias espigas con miles y miles de pequeños granos.
Jesus es esta gran planta, y cada uno de nosotros somos uno de sus granos de una de sus espigas, somos su templo donde esta vivo por su gran amor hacia la humanidad. Intentemos que ese grano permanezca en nosotros y vamos a haber descubierto el Espíritu Santo, o sea Jesús dentro nuestro.


HERNAN A. CALVO